Cucapá: La calidad paga

personajeCervecería Mexicali (Cermex), fundada en 1923 y hoy perteneciente a Coors Company, fue un orgullo local que posicionaba al país con propuestas de valor importantes. “Teníamos muchos años sin una empresa propia en este sector que naciera y creciera en la ciudad desde que se vendió Cermex”, narra Mario A. García, presidente de la Cámara Nacional de la Industria de la Transformación (Canacintra) de Mexicali y dueño de Cervecería de Baja California, la compañía que hoy le devuelve su identidad “chelera” a la región con un producto que ha ganado prestigio entre los expertos del sector: Cucapá.

Esta nueva marca –que ya aparece posicionada entre las mejores cervezas según la revista All About Beer, organizadora del World Beer Championship– nació oficialmente en diciembre de 2002. “Ya teníamos algunos años trabajando en formulaciones, recetas y el proyecto”, dice Mario. “La producción era pequeña, la hacíamos originalmente en un restorán-bar. Teníamos, si mal no recuerdo, dos marcas de cerveza, sólo embarriladas, sin botellas. Esto se mantuvo así por cuatro años, hasta que en 2007 todo cambió: nosotros crecimos, y el consumidor comenzó a bucar cada vez más productos como el nuestro. E iniciamos la aventura como una marca de cervezas artesanales”.

Mario se licenció en Administración de Empresas, por lo que el terreno del diseño del negocios no le era desconocido. Además, su propia familia tenía una empresa en el sector de las papelerías. Así que cuando diseñó su modelo para pasar del barril a la botella, descubrió que México no estaba preparado para la cerveza artesanal. “Años atrás había sido distribuidor en algunas zonas de Cervecería Mexicali, hasta que fue vendida”, agrega Mario.

El plan de Cucapá era exportar el producto como una marca exclusiva nacional de alta categoría, por lo que el sabor y la dedicación a desarrollar una propuesta memorable al paladar fue el primer objetivo que se planteó Mario, quien contrató a un químico para que fuera su maestro cervecero y le ayudara a estandarizar los sabores que llevaría su marca. Y en su plan de negocios sólo tenía en mente a un consumidor: el extranjero.

“Al inicio exportábamos prácticamente el 90% de nuestra producción, ya que México no parecía tener mucho interés en esta industria. Entre los precios y la costumbre de las cervezas de mainstream, que se consumen para embriagarse, veíamos pocas posibilidades de crecer en el país y desarrollar una clientela sólida”.

El crecimiento instantáneo, que lo hizo pasar de un local a una cervecería con marca embotellada, respondía a un proceso gradual al que se sumaban marcas como Minerva, Calavera y una de las pioneras en el ámbito gourmet embarrilado: Cosaco. “De pronto el mexicano descubrió que hay más de un estilo de cerveza y que se puede beber algo más que cerveza diluida, ultrapasteurizada y fría. Y aun así, nos costó trabajo convencer al mercado de la riqueza que aporta en sabores un producto como el nuestro”, añade.

Si su plan de expansión era agresivo, la colocación en el mercado nacional proyectó más de lo esperado al plan empresarial. “Inicié con tres barriles para producir hasta 300 litros. Hoy tengo un equipo de 15 barriles para producir  2,000 litros, que este año escalarán a 5,000”, presume Mario.

“Lo que diseñamos es una experiencia para los que desean deleitarse con un tarro de cerveza”, explica Mario. “Y si alguien quiere triunfar en el sector, su opción es apostar a la alta categoría de su cerveza”, finaliza.

Con información de: http://soyentrepreneur.com

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